Nunca tantos con miedo

Nunca tantos con miedo

Por algún extraño motivo, digno de confesión de sofá, siempre me gustó conversar con los linyeras. Esos, parecidos a nosotros, que con pelos ensortijados y ropas encimadas nos ven pasar apurados por las calles de la ciudad. Es que suelo pensar, con envidia o cobardía,...