Mis libros
El Reencarnacionista
Se sabe que en la naturaleza de los hombres está el trascender, el dejar huellas. Una música, una obra arquitectónica, un invento, una imagen, la participación heróica en una contienda bélica, un logro deportivo, un libro o simplemente un hijo, expresa el impulso irrefrenable de plasmar nuestro paso por la vida.
De alguna forma intuimos nuestro retorno, y apostamos, aún sin concienca plena, a que nos reconoceremos. A veces, solo cuando lo cree propicio, Dios se apiada y permite el reencuentro. ¡Y nos maravillamos!
Es que no hay ego en ello, tan sólo instinto divino, ansias de retomar el camino, siempre inconcluso, en donde lo dejamos. Retomarlo hasta el final, mil veces, hasa que la última pieza del rompecabezas esté ensamblada.
Como el protagonista de esta historia, resulta sensato comenzar dudando, pero al avanzar, y si concentimos agudizar nuestra percepción, entendemos que la evidencia es contundente y terminamos aceptando el misterio que justifica haber nacido.
En cincuenta o cien años, un hombre o quizás una mujer, diferente al autor en cuanto a su aspecto, se detendrá ante un escaparate plagado de libros, reliquias editoriales de otros tiempos y reparará en un amarillento ejemplar de El Reencarnacionista.
Al hojearlo, primero displicente, descubrirá en la solapa la foto de un rostro desconocido y, sin embargo, inexplicablemente familiar; al leerlo se sorprenderá claudicando ante el avance irrefrenable de una especie de nostalgia que empañará su mirar. Y comenzará a atar cabos.
(*) Descarga gratuita del Capítulo 1 completo en formato PDF.
Encontrá este ebook completo en estas tiendas
Escribir es mi pasión. Aquí te comparto los relatos que escribo frecuentemente.
- Cementerios de Santa Fe
- Esplendor, misterio y ocaso del Plaza Ritz
- El primer desembarco
- Coronavirus, efectos colaterales
- El lado virtuoso de la vida
- Puerto de Santa Fe-KM 584-Margen Derecha
Tengo algo que contar
«Me gustan las personas que llevan una tormenta en su alma. Esas que tienen algo que...
¿Qué hacer con el Ritz?
¡Es solo un inmueble! Un edificio abandonado, un edificio fuera de época, en ruinas. Sí, claro,...
Quinientos años no es nada
Un intento por rescatar del olvido la historia jamás contada del fuerte de Sancti Spiritu (décima quinta parte y final).
La metáfora de la calandria
Fines de marzo, inicio de cuarentena. Dentro de todo lo malo, algo alentador, un pájaro marrón y...
¡Feliz Navidad!… ¿Feliz Navidad?
Nachito esperaba la navidad Es que alguien, alguna vez, en su corta y complicada existencia, le...
XVI. Una Santa Fe sin puerto es una Santa Fe sin alma
Última entrega. Ya fue suficiente. Debo sacarme el tema de la cabeza a riesgo de convertirlo...


